sábado, 23 de noviembre de 2019

Macri y Ego Morales: un dilema entre la derecha neoliberal y la izquierda que se perpetúa


América Latina se encuentra, hoy por hoy, ante un dilema bastante complejo, pues sus pueblos se debaten entre elegir gobiernos que tarde o temprano los llevaran por los caminos de las crisis políticas y económicas que serpentean por todos los países de esta latitud. Nuestros pueblos son huérfanos de políticos dignos que los dirijan. Y todo tiene que ver con la puja que existe entre la ambición de riqueza por parte de los gobiernos neoliberales y la ambición de perpetuarse en el poder por parte de los gobiernos progresista.

Para ello vamos a analizar dos casos específicos de nuestra región que están dando mucho que hablar. Macri en Argentina y Evo en Bolivia.

Si hacemos un juicio ambos tipo de gobiernos son indignos de tener la responsabilidad de dirigir los destinos de una nación; ya que ambos, tarde o temprano, hundieron a sus pueblos en los vórtices de las crisis sociales y de la corrupción que flagela por el mundo. Fíjense ustedes como termino Macri y como término Argentina, después de que Nelson Kirchner, y su esposa, la dejaran 1000 veces mejor de como la recibieron en el año 2003; y estamos hablando de la macroeconomía, y de los problemas domésticos, como: el agua, la electricidad, las pensiones, las medicinas, los alimentos. Macri llegó al poder y negoció con el FMI, y en ese mismo instante perdieron el impulso que les había dado Kirchner. Y ahora les va a ser bastante difícil que encuentren un portaaviones, llamado Venezuela, que les apoye, sin ningún interés impositivo; como si lo hacen el FMI y BM.

Cuando Chávez le dio aquel aliento a la política de Kirchner, cuando nadie creía que los Argentinos saldrían de aquellas arenas movedizas, y el FMI le tendía la soga de los préstamos, lo hizo pensando en la integración de la América del Sur; como una herramienta política para frenar el avance monstruoso del neoliberalismo que tentaba con sumir a los pueblos del planeta en la pobreza; y digan lo que digan Chávez logro frenarlos, le dio la espalda al club de los países ricos, que Aznar le propuso que integrara junto a otra veintena más. Ese fue el acierto más grande de Chávez restearse con los pobres, a pesar que también más tarde fue tentado con el virus de la perpetuidad. Pero a pesar de ese intento, de un tercer mandato, yo sigo respetando su figura, porque Chávez y su revolución eran el ojo del huracán de los movimientos sociales que sacudían al mundo.

Hoy se va Macri y llega Fernández, y a este señor le espera un panorama bastante oscuro, lo más probable es que no pueda desarrollar sus políticas, porque los sectores neoliberales les sabotearan sus cuatro años de gobiernos y sus gobernantes caerán ante las tentaciones de la corrupción. El pueblo argentino seguirá pagando por cuatro años más las decisiones y acuerdos de estos gobernantes indignos. Por eso Macri es un político indigno de volver a dirigir alguna vez a un pueblo, u alguna organización que involucre masas, pues, fíjense que ahora mismo, Riquelme le disputara el control político del Boca Juniors, seguro Riquelme le dará el golpe de gracia político. Porque a estos político indignos ya nadie los va respetar.
Ahora vamos a darle una mirada a Bolivia. Evo Morales comenzó a dirigir muy bien a su país. Implementó buenos programas sociales  a la par que modernizaba las políticas y apuntalaba la macro economía con solidas decisiones. En el 2009 crea, junto al pueblo Boliviano, la nueva carta magna. Para hacerla efectiva a la brevedad, acorta su mandato un año. Como podemos notar todo iba de maravilla, el hombre haciendo sacrificios políticos por su pueblo.

Con la nueva constitución gana las elecciones con abrumadora ventaja y se asegura un segundo mandato, que lo cumple a cabalidad de acuerdo las exigencias políticas del momento. Pero a partir del último año de su segundo mandato, dejo de pensar como Evo Morales Ayma, y comenzó a reflexionar como Ego morales, pues, con mucha habilidad política saco una vieja carta que tenía guardada bajo la manga al terminarse ese segundo mandato, cuando dijo: "… el primer mandato no contaba ni era válido para futuras reelecciones presidenciales, ya que existía una nueva constitución y que además existía un nuevo país denominado "Estado Plurinacional de Bolivia". Que Ego más grande el de Evo. Que ambición de poder.

A partir de este momento Evo Morales, permitió que su Ego asumiera la presidencia del nuevo estado; para un nuevo estado, un nuevo presidente. De ahí en adelante no lo pararía nadie y es tan así que después de haber cumplido un tercer mandata, 2015-20019, se propuso para un cuarto mandato violentando la constitución de su país; la que el había construido con su pueblo. Y lo hubiese logrado a no ser que su Ego lo traicionó, y el de esta manera traicionó también a su país, a sus seguidores. Porque si hubiese aceptado de ir a una segunda vuelta, lo más probable hubiese ganado, así fuera con la minina diferencia, pero de seguro iba aganar, y hubiese sido una victoria digna, porque se la daba el pueblo y no la ganaba con un jaque mate político. Pero estas cosas ocurren cuando les damos las llaves de nuestra mente al Ego, este en cualquier momento nos puede tender una trampa, y así fue como su Ego solo escuchó las voces de la ambición y acallo las voces de la razón.

Ahora Morales Ayma dice que pronto va regresar al poder y yo digo que Morales ya perdió su base política. Su Ego les dio la oportunidad a los Generales insurrectos para saldar una vieja cuenta, por la purga de los 50 generales en el caso de los misiles chinos. Se olvidó que los militares no olvidan, y que pueden tener el poder en sus manos en la primera oportunidad que se les presente. Los generales le dieron el golpe de gracia y  ahora quienes van a pagar los platos rotos va ser el pueblo, pues este cambio de gobierno, al que tanto le temía Evo Morales, va a sacudir de manera drásticas las políticas que se venían manejando en el país. Por eso ahora su ejercicio del poder lleva la macula de la indignidad  y paso de ser héroe a villano.

Yo invito a los gobernantes de América Latina y el mundo, a que se vean en el espejo de Nelson Mandela. Gobernó por igual para blancos y negros en un país menoscabado por la segregación racial. Quiso hacer su sueño realidad y no lo pudo hacer en su periodo de gobierno, y no se postuló para un segundo periodo, en vez de eso, se dedicó a realizar obras de caridad y a luchar contra el flagelo del sida a través de la Fundación Mandela. Su misma gente llego al poder y se olvidaron luego del sueño de Mandela; se forjaron como una nueva elite de hombre y mujeres, ricos y poderosos. Y Mandela se retiró, lejos de la política, pero el había cumplido con su deber como un líder que luchó contra el apartheid. Hubiese sido indigno que por haber logrado romper con el dominio de los Británicos en Suráfrica, él se perpetuase en el poder hasta el fin de sus días. Por eso hoy, y cada día que pasa, particularmente le reconozco como uno de los mejores hombres que ha pisado esta tierra. Mandela pasó a ser de guerrillero a un político de gran respeto, a quien se le otorgaron premios tales como: Premio Nobel de la Paz, la Medalla Presidencial de la Libertad y el Premio Lenin de la Paz.

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