América Latina se
encuentra, hoy por hoy, ante un dilema bastante complejo, pues sus pueblos se debaten
entre elegir gobiernos que tarde o temprano los llevaran por los caminos de las
crisis políticas y económicas que serpentean por todos los países de esta
latitud. Nuestros pueblos son huérfanos de políticos dignos que los dirijan. Y todo
tiene que ver con la puja que existe entre la ambición de riqueza por parte de
los gobiernos neoliberales y la ambición de perpetuarse en el poder por parte
de los gobiernos progresista.
Para ello vamos a
analizar dos casos específicos de nuestra región que están dando mucho que
hablar. Macri en Argentina y Evo en Bolivia.
Si hacemos un juicio
ambos tipo de gobiernos son indignos de tener la responsabilidad de dirigir los
destinos de una nación; ya que ambos, tarde o temprano, hundieron a sus pueblos
en los vórtices de las crisis sociales y de la corrupción que flagela por el mundo.
Fíjense ustedes como termino Macri y como término Argentina, después de que Nelson
Kirchner, y su esposa, la dejaran 1000 veces mejor de como la recibieron en el
año 2003; y estamos hablando de la macroeconomía, y de los problemas domésticos,
como: el agua, la electricidad, las pensiones, las medicinas, los alimentos. Macri
llegó al poder y negoció con el FMI, y en ese mismo instante perdieron el
impulso que les había dado Kirchner. Y ahora les va a ser bastante difícil que
encuentren un portaaviones, llamado Venezuela, que les apoye, sin ningún interés
impositivo; como si lo hacen el FMI y BM.
Cuando Chávez le dio
aquel aliento a la política de Kirchner, cuando nadie creía que los Argentinos saldrían
de aquellas arenas movedizas, y el FMI le tendía la soga de los préstamos, lo
hizo pensando en la integración de la América del Sur; como una herramienta política
para frenar el avance monstruoso del neoliberalismo que tentaba con sumir a los
pueblos del planeta en la pobreza; y digan lo que digan Chávez logro frenarlos,
le dio la espalda al club de los países ricos, que Aznar le propuso que integrara
junto a otra veintena más. Ese fue el acierto más grande de Chávez restearse
con los pobres, a pesar que también más tarde fue tentado con el virus de la
perpetuidad. Pero a pesar de ese intento, de un tercer mandato, yo sigo
respetando su figura, porque Chávez y su revolución eran el ojo del huracán de
los movimientos sociales que sacudían al mundo.
Hoy se va Macri y llega Fernández,
y a este señor le espera un panorama bastante oscuro, lo más probable es que no
pueda desarrollar sus políticas, porque los sectores neoliberales les
sabotearan sus cuatro años de gobiernos y sus gobernantes caerán ante las
tentaciones de la corrupción. El pueblo argentino seguirá pagando por cuatro
años más las decisiones y acuerdos de estos gobernantes indignos. Por eso Macri
es un político indigno de volver a dirigir alguna vez a un pueblo, u alguna organización
que involucre masas, pues, fíjense que ahora mismo, Riquelme le disputara el
control político del Boca Juniors, seguro Riquelme le dará el golpe de gracia político.
Porque a estos político indignos ya nadie los va respetar.
Ahora vamos a darle una
mirada a Bolivia. Evo Morales comenzó a dirigir muy bien a su país. Implementó buenos
programas sociales a la par que modernizaba
las políticas y apuntalaba la macro economía con solidas decisiones. En el 2009
crea, junto al pueblo Boliviano, la nueva carta magna. Para hacerla efectiva a
la brevedad, acorta su mandato un año. Como podemos notar todo iba de maravilla,
el hombre haciendo sacrificios políticos por su pueblo.
Con la nueva constitución
gana las elecciones con abrumadora ventaja y se asegura un segundo mandato, que
lo cumple a cabalidad de acuerdo las exigencias políticas del momento. Pero a partir
del último año de su segundo mandato, dejo de pensar como Evo Morales Ayma, y comenzó
a reflexionar como Ego morales, pues, con mucha habilidad política saco una
vieja carta que tenía guardada bajo la manga al terminarse ese segundo mandato,
cuando dijo: "… el primer mandato no contaba ni era válido para futuras
reelecciones presidenciales, ya que existía una nueva constitución y que además
existía un nuevo país denominado "Estado Plurinacional de Bolivia". Que
Ego más grande el de Evo. Que ambición de poder.
A partir de este momento
Evo Morales, permitió que su Ego asumiera la presidencia del nuevo estado; para
un nuevo estado, un nuevo presidente. De ahí en adelante no lo pararía nadie y
es tan así que después de haber cumplido un tercer mandata, 2015-20019, se
propuso para un cuarto mandato violentando la constitución de su país; la que
el había construido con su pueblo. Y lo hubiese logrado a no ser que su Ego lo traicionó,
y el de esta manera traicionó también a su país, a sus seguidores. Porque si
hubiese aceptado de ir a una segunda vuelta, lo más probable hubiese ganado, así
fuera con la minina diferencia, pero de seguro iba aganar, y hubiese sido una
victoria digna, porque se la daba el pueblo y no la ganaba con un jaque mate político.
Pero estas cosas ocurren cuando les damos las llaves de nuestra mente al Ego,
este en cualquier momento nos puede tender una trampa, y así fue como su Ego solo
escuchó las voces de la ambición y acallo las voces de la razón.
Ahora Morales Ayma dice
que pronto va regresar al poder y yo digo que Morales ya perdió su base política.
Su Ego les dio la oportunidad a los Generales insurrectos para saldar una vieja
cuenta, por la purga de los 50 generales en el caso de los misiles chinos. Se olvidó
que los militares no olvidan, y que pueden tener el poder en sus manos en la
primera oportunidad que se les presente. Los generales le dieron el golpe de
gracia y ahora quienes van a pagar los
platos rotos va ser el pueblo, pues este cambio de gobierno, al que tanto le temía
Evo Morales, va a sacudir de manera drásticas las políticas que se venían manejando
en el país. Por eso ahora su ejercicio del poder lleva la macula de la
indignidad y paso de ser héroe a
villano.
Yo invito a los gobernantes
de América Latina y el mundo, a que se vean en el espejo de Nelson Mandela. Gobernó
por igual para blancos y negros en un país menoscabado por la segregación racial.
Quiso hacer su sueño realidad y no lo pudo hacer en su periodo de gobierno, y no
se postuló para un segundo periodo, en vez de eso, se dedicó a realizar obras
de caridad y a luchar contra el flagelo del sida a través de la Fundación Mandela.
Su misma gente llego al poder y se olvidaron luego del sueño de Mandela; se
forjaron como una nueva elite de hombre y mujeres, ricos y poderosos. Y Mandela
se retiró, lejos de la política, pero el había cumplido con su deber como un líder
que luchó contra el apartheid. Hubiese sido indigno que por haber logrado
romper con el dominio de los Británicos en Suráfrica, él se perpetuase en el
poder hasta el fin de sus días. Por eso hoy, y cada día que pasa,
particularmente le reconozco como uno de los mejores hombres que ha pisado esta
tierra. Mandela pasó a ser de guerrillero a un político de gran respeto, a quien
se le otorgaron premios tales como: Premio Nobel de la Paz, la Medalla
Presidencial de la Libertad y el Premio Lenin de la Paz.

